sábado, 1 de marzo de 2008

Y?..., que hacemos con el trigo?


"Alguna gente del campo debe comprender que no se puede seguir sosteniendo la idea de producir en pesos..." A decir verdad, justificar la primera parte de la afirmación del jefe de Gabinete Anibal Fernandez, es tan fácil como adivinar que mientras esta conducción sea gobierno, las retenciones gozarán de buena salud.

Así como el productor triguero sufre porque los funcionarios nunca le cumplieron la promesa de que iban a permitir que obtuviera el precio lleno del cereal, por estos días le quita varias horas de sueño saber que a lo que accederá en la próxima campaña será al costo lleno. Porque sembrar trigo este año será más caro que nunca. Veamos.

Un informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires asegura que el costo de la siembra de trigo sufrirá un aumento que promediará el 95% por las subas que experimentaron las semillas, los fertilizantes y los agroquímicos. En tanto, según un estudio realizado por Néstor Roulet, vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), el gasto directo para implantar una hectárea subió un 74%: pasó de 356 a 619 pesos.

"El costo es realmente muy alto porque los fertilizantes, los herbicidas y el gasoil, en promedio, sufrieron un aumento de un 75% respecto del año pasado. Y eso tiene un muy fuerte impacto a pesar de que también subió el precio del trigo", comenta Mario Ducos, asesor contable impositivo de la Asociación de Productores de Adolfo Gonzales Chaves.

Con datos provistos por asesores técnicos de las agronomías y acopios chavenses y según las estimaciones de distintas publicaciones, Ducos elaboró un estudio sobre cuánto cuesta hoy sembrar una hectárea de trigo. Y la cifra es para espantarse. En campo propio, el costo total es de 1817 pesos. Traducido a kilos, el rinde de indiferencia sería entonces de 35,71 quintales (tomando la tonelada a 200 dólares, pero ayer estaba a 195).

"Y eso en campo de propiedad, si se produce en tierra arrendada hay que hablar, como mínimo de ocho quintales más. Las revistas hablan de rentabilidad excepcional, pero toman como base rendimientos de 4500 kilos. El rinde promedio de Chaves no llega a 35 quintales, es decir que el cálculo actual arrojaría quebranto. Y no hay que olvidarse de que venimos de una pésima cosecha que promedió los 1800 kilos, y si bien los costos eran más baratos, andaban cerca de los 30 quintales", completa.

El contador Rogelio Echemendi, secretario de la Sociedad Rural de Tres Arroyos, realizó un cálculo del costo en un campo de calidad y paquete tecnológico medio-alto, pagando un arrendamiento de 260 dólares la hectárea y contratando todas las labores. El rinde de indiferencia según esa estimación es de 36,8 quintales.

En realidad todas las empresas tienen diferentes costos y es difícil encontrar un modelo que represente a la totalidad. Sí es para destacar que a este nivel de costos, agregando el pequeño gran detalle que los arrendamientos se incrementaron alrededor de un 20%, se relativiza el aumento del precio del trigo. Porque si bien es cierto que un año atrás el Mercado a Término pagaba 125 dólares la tonelada a enero 2008, y hoy, a enero 2009, cotiza a 200 dólares, en promedio, para producir una hectárea se necesitan invertir unos seis quintales más.

Además, hay que tener en cuenta que mientras los insumos van de la mano del aumento de los precios futuros y hoy toman como referencia enero 2009, el productor los tiene que comprar con el capital que obtuvo tras vender su cosecha pasada a alrededor de 125 dólares.

Agreguemos otro asterisco al análisis: la zona viene de una cosecha de regular para mala, producto de la helada del 15 de noviembre y de la sequía de los dos últimos meses de 2007. Y una gran cantidad de productores terminaron cosechando entre un 30 y un 50% menos de lo esperado.

Si comparamos lo que ocurría a esta altura del año pasado, hay que decir que hoy el productor tiene una pila más chica de cereal de lo esperado, con el agregado de que con esos kilos compra menos insumos.

"El trigo va muy mal para el productor, hay un gran desfasaje entre los valores de los insumos y el precio. Y hoy no podés dejar de aplicar fertilizantes porque los campos están desgastados y además no son los trigos de antes. El problema es que con estos costos si errás una cosecha quedás tambaleando", dijo un productor triguero.

En definitiva, sabias palabras las de Alberto Fernández. No se resiste la idea de producir en pesos y vender en dólares. Más bien, cuando hablamos de trigo, hoy se siembra en dólares y se cosecha en pesos.

Y terminemos volviendo al principio. ¿Por qué el jefe de Gabinete dijo lo que dijo? Obviamente fue un palo (uno más) al sector agropecuario, más precisamente a los productores ganaderos. Al funcionario no le gustó que en plena puja por fijar un nuevo precio de referencia para la carne las entidades insistieran con la necesidad de liberar por completo las exportaciones.

Nobleza obliga segunda parte, si de ganadería se trata, también hay que darle la derecha a Fernández: tampoco se puede seguir sosteniendo la idea de producir en pesos y vender en dólares. Al igual que con el trigo, ocurre lo contrario.

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